Como pintar paracaidistas aliados (WWII)

Si, sigo vivo. Hace más de tres meses que no actualizo el blog, pero este último año de carrera me esta abstrayendo sobremanera. Sin embargo, aquí os traigo una nueva entrada a modo de guía para pintar paracaidistas americanos y británicos, aprovechando unas minis en 15mm de Forged in Battle que he estado pintando. Aunque se ejemplifique en miniaturas de 15mm, los colores son perfectamente extrapolables a escalas mayores, donde la diferencia radicaría en como apliquemos la pintura.
Nuestro primer protagonista será un fusilero británico dotado de boina en lugar de casco. El color base para la guerrera y el pantalón será el mismo: uniforme inglés. Sin embargo, al final obtendremos dos tonos diferentes. En ambos casos aplicaremos luces mezclando el color base con blanco o Arena iraquí (819, Vallejo), pero en el pantalón nos limitaremos a aplicar dos o tres subidas, mientras que en la guerrera daremos unas pocas más, hasta alcanzar un tono color crema. Tener en cuenta que si vamos a dar un mayor número de luces a la guerrera, las primeras luces en ésta deberán ser muy amplias, en comparación con las del pantalón, o el efecto resultante será poco creíble: una zona oscura adyacente a una zona muy clara (se trata de un contraste excesivo en una zona que no lo requiere). Por lo tanto, las primeras dos luces, al menos, habrán de darse como “segundas capas base”, siguiendo la idea que tantas veces he explicado ya.
Para el camuflaje de la guerrera usaremos tres colores: el marrón ya aplicado, marrón mate y verde refractario. Nótese que buena parte del trabajado dedicado a las luces de la guerrera lo perderemos al ser tapado por estos otros dos colores. Personalmente no lamento dicha pérdida, ya que así me aseguro que al menos un color (en este caso el marrón) siga correctamente todo el juego de luces y sombras que exige la prenda en cuestión, y por tanto, mantengo un aspecto realista (si fuesen luces y sombras inconexas no parecería real, “miniaturísticamente” hablando). Y los otros dos colores solo necesitarán un par de pinceladas como iluminación, y aunque a priori no tengan mucha lógica, al tener de fondo el color marrón correctamente aplicado, la aparentaran. Para aplicar las manchas de camuflaje representaremos formas ameboides (de extremos redondeados) e iluminaremos el verde refractario con Amarillo desierto (977, Vallejo) y el marrón mate con Marrón naranja (981, Vallejo).
En cuanto a las cinchas, cartucheras y mochila, he optado por perfilar con el color base en lugar de negro, destacando las zonas con diferentes tonos de iluminación. No he perfilado con negro al parecerme un contraste excesivo. Sin embargo, un marrón oscuro si hubiera sido una opción. El veteado del rifle esta hecho añadiendo Marrón naranja al Marrón mate inicial, hasta alcanzar el tono puro, y aplicado en líneas horizontales. Un buen detalle es pintar una pequeña franja metálica en la culata de rifle, ya que normalmente no suele estar esculpido en las miniaturas, dándole un toque más vistoso. Para pintar la carne, podéis seguir este tutorial; y para el rojo, este otro.
Nuestra segunda estrella será un fusilero americano típico. La guerrera y pantalón irán pintadas en el mismo color: marrón caqui. Sin embargo, en este caso aplicaremos el mismo número de luces en ambas prendas, sin hacer distinciones. En mi caso, he aplicado unas cuatro o cinco, y unas últimas pinceladas con el color base para repasar alguna zona y remarcar las arrugas. Si no nos convencen las sombras, siempre podemos intensificar la sombra usando un tono marrón más oscuro, como marrón chocolate (872, Vallejo) o sombra tostada (941, Vallejo). Pero nunca el negro, ya que si mezclamos un marrón tan claro como éste con negro, obtendremos un tono grisáceo. No obstante, aquí no acaba el uniforme del paracaidista americano. La mayoría de miniaturas que representan estos soldados no tienen detallados unos “parches” verdes a modo de coderas y rodilleras (no es el caso), luego resulta muy interesante pintarlos para aumentar la vistosidad del uniforme. Para ello, con verde refractario se hace un simple rectángulo en el codo o rodilla y se aplican un par de luces añadiendo amarillo desierto. Es importante tratar de mantener la forma, dentro de lo que cabe, en casos de brazos o piernas flexionadas o en otras posturas donde el codo/rodilla se vea alterado.
El resto de colores ya han sido comentados cuando he explicado el uniforme del paracaidista británico, a excepción de las cartucheras, que seguirían las mismas pautas dadas para pintar el fusil (pero cambiando la orientación, forma y tono de las luces). En cualquier caso, como siempre comento, es fundamental un correcto perfilado de la figura para resaltar todos los detalles. En el caso del americano, es muy importante pintar una línea negra para separar el pantalón de la guerra, ambas piezas pintadas en el mismo color. Para perfilar, yo suelo usar el negro. Sin embargo, como ya he comentado antes, a veces prescindo de ello o sustituyo el negro por un tono menos radical.

Enmascarando con Blu-Tack
De la misma manera que pintar una superficie con aerógrafo supone obtener unos resultados mucho mejores que si se hiciera con pincel, aplicar un camuflaje definido –es decir, NO difuminado– resulta mucho mejor si se pinta con aerógrafo. La gran ventaja del aerógrafo sobre el pincel es su acabado, mucho más homogéneo y fino, y su velocidad de aplicación, pues con un par de aerografiadas queda pintada una superficie. Con el pincel serían necesarias unas cuantas pasadas y siempre con el riesgo de dejar el rastro de las cerdas o de cubrir una zona con más pintura que otra. La desventaja del aerógrafo es su tediosa limpieza cada vez que es usada, sin embargo, compensa el tiempo invertido.
Hasta ahora, para enmascarar –es decir, cubrir una zona para protegerla de la pintura– solía usar cinta de carrocero como sucedáneo económico de las cintas profesionales que venden. En el artículo que subí acerca de cómo pintar casa del lejano oeste comento este método. Sin embargo, la cinta de carrocero tiene un importante hándicap: solo es útil para trazos lineales (aunque podemos recortarlo para obtener determinadas formas) y para superficies sin rugosidades. Sin embargo, las ocasiones en las que ambos factores son idóneos son reducidas, pues cuando la superficie permite trazos lineales, presenta diversas rugosidades, o viceversa, impidiéndonos su uso. Uno de estos casos es el típico camuflaje ondulado de los vehículos franceses de la segunda guerra mundial, siendo un Char B1-bis de Forged in battle la figura que ilustra este tutorial, el cual, si os fijáis, presenta unas cuantas rugosidades en forma de remaches, trampillas, etc. que obligan a descartar la cinta de carrocero. En su lugar, voy a usar el adhesivo Blu-Tack (es como si dijera “Danone” refiriéndome a un yogur, pero desconozco su nombre técnico). Es importante diferenciar este adhesivo de la plastilina, puesta última NO debemos usarla en nuestras figuras por dos razones: contiene mucha grasa (y por ende, dejaría marcas) y a ver quién es el listo que la quita una vez puesta. A diferencia, el Blu-Tack no deja ningún tipo de marca y se quita de forma harta sencilla, como luego comentare.
Para empezar, tenemos que plantearnos cómo y de qué colores será nuestro camuflaje. En mi caso solo voy a usar dos: amarillo (XF-60 Dark yellow) y verde (XF-58 Olive green). No obstante, los vehículos franceses, al igual que los posteriores alemanes, se basaban normalmente en un camuflaje tritonal con amarillo, marrón y verde. En segundo lugar, el diseño del camuflaje consiste en trazos alternados de cada color, de forma ondulada, horizontales en los paneles laterales y verticales en el chasis. Sin embargo, el Somua que acompaña a nuestro protagonista en la foto inicial presenta un camuflaje basado en los tres colores, todos dispuestos en trazos verticulaes.
Teniendo en cuenta esto, empezaremos pintando el color inicial. Realmente, el primer color que apliquemos va a dar un poco igual, en este caso, puesto que ya sean dos o tres los colores que usemos, todos ocupan la misma superficie, y por lo tanto, no hay ninguno predominante. Sin embargo, cuando se pinta un camuflaje tritonal en un vehículo alemán el color inicial será el amarillo, puesto que el marrón y el verde se suele aplicar en menor proporción. En mi caso he partido del verde oliva, el cual además he iluminado (añadiendo amarillo) y ensombrecido (con negro). Una vez seco, empieza la tarea del enmascaramiento. Para ello, vamos cogiendo trozos de Blu-tack, los hacemos un churro y los pegamos donde nos convenga según nuestro camuflaje. Tener en cuenta que lo que cubrimos, ¡no se pinta! (es fácil embotarse y considerar que lo que dejamos al descubierto es lo que quedará protegido, pudiendo estropear una zona que no nos interesaba; y habla la voz de la experiencia). Una vez fijados los churros, con ayuda del canto de un pincel, u otro utensilio similar, vamos aplastando los bordes de los churros para adaptarlos a las rugosidades, a la par que le vamos dando formas onduladas, en función de la dirección y presión con la que usemos el canto del pincel. No desesperarse, ya que es un trabajo tedioso, pero merece la pena.
Una vez enmascarado correctamente, pasaremos a utilizar un segundo color que aplicaremos generosamente por todo el vehículo, sin miedo de estropear nada. En mi caso, el segundo color ha sido el amarillo, el cual he iluminado (añadiendo blanco) y ensombrecido (con marrón oscuro). Este detalle de poder aplicar luces y sombras en cada tono del camuflaje, de forma independiente, es otro importante atractivo para utilizar esta técnica, ya que a esta escala no habría forma de hacerlo usando el aerógrafo, sin estropear las zonas adyacentes. Si queremos usar un tercer color, sin quitar el Blu-Tack ya puesto, volvemos a aplicar nuevos churros. Si queremos hacer esto es importante dejar suficiente espacio cuando apliquemos el primer enmascarado, pues de lo contrario podemos quedarnos sin espacio (o que sea inadecuado). Por ejemplo, el espacio que he dejado en el Char B1-bis sería insuficiente para hacer el tritonal que presenta el Somua, ya que la idea es que todos los colores ocupen la misma superficie.
A continuación llega la parte más divertida, al menos para mí, el desenmascarado. Para ello cogemos un poco de Blu-Tack y vamos pegando y arrastrando enérgicamente los churros que aplicamos. Si queda algún resto, presionamos con el adhesivo y lo retiramos. ¡Esto con la plastilina no se puede hacer!. Para terminar, faltaría un poco de trabajo con oleos y acrílicos para terminar el vehículo. Por otro lado, el detalle de las orugas está hecho tal y como lo explico en este tutorial, seguido de unas cepilladas con un pincel plano para descargar el pigmento de las zonas más protuberantes.
Como hacer desconchones
En lo que lleva publicado este blog ya he posteado en más de una ocasión como hacer desconchones con ayuda de una esponja. Sin embargo, hasta ahora solo usaba un color (marrón casi negro), y aunque el efecto aplicado en 15mm es bastante aceptable, a mayores escalas pierde realismo, haciéndose necesario aplicar al menos un segundo color, semejante al de la superficie en cuestión, recreando así de manera más realista el rozón sobre la pintura. Y con el objetivo de comentar esta nueva técnica escribo estas líneas. La figura que ilustra este tutorial es una Medium Spider de la gama de Secrets of the Third Reich de Westwind.
Normalmente cuando la pintura se descascarilla, a modo de una costra que se cae, el rastrón que deja es el del color inicial de la superficie (oxidado/ennegrecido en el caso de metales) rodeado del color de la pintura “limpia” es decir, de la pintura original que al estar en capas más profundas no ha sufrido el envejecimiento causado por la intemperie.
En primer lugar hemos de buscar un color parecido al de la superficie que queramos desgastar, pero de un tono más claro. Por ejemplo, en mi caso el color del vehículo es verde oliva y el color que he escogido es el Amarillo camuflaje (978, Vallejo). Para carros alemanes basados en una imprimación de amarillo oscuro se puede utilizar un Arena iraquí (819, Vallejo). En el caso de un gris neutro, usar un gris más claro, etcétera. Una vez seleccionado el color apropiado, utilizaremos una esponja y un pincel redondo para aplicar los desconchones. En primer lugar usaremos la esponja, que en mi caso es un pequeño rectángulo recortado de las esponjitas que vienen en los blísteres. Hemos de diluir un poco la pintura para que la esponja coja bien la pintura. Con esto, con la esponja aplicaremos “puntadas” especialmente en aquellos sitios más proclives al desgaste (aristas, trampillas, etc). Es importante descargar el exceso de pintura sobre un papel, a la par que nos sirve para ver como quedarán las manchas. A continuación, con el pincel iremos ampliando el tamaño de las manchas previamente creadas e iremos creando otras nuevas. La idea es pintar los desgastes en los ángulos rectos (dentro de lo que cabe, según el modelo), justo en el borde de las aristas. El patrón ha de ser totalmente aleatorio, lo cual ciertamente desgasta bastante. En mi caso fui aplicando las manchas por etapas, cuando veía que me cansaba lo dejaba. Esto es importante, ya que si seguimos trabajando lo haremos rápido y mal, obviando desconchones. Al margen del descanso, es recomendable parar de vez en cuando y contemplar el trabajo, buscar posibles faltas y arreglarlas, sobre todo para cuadrar los desconchones. Como cabe esperar, las zonas más proclives al desgaste deberán estar más trabajadas. Así por ejemplo haremos manchas voluminosas en las bisagras y bordes de una trampilla, todo acompañado del punteado de la esponja.
Una vez aplicado este color base, daremos cuerpo a las manchas usando una mezcla a partes iguales de Marrón mate (984, Vallejo) y Negro mate. En este caso usaremos un pincel redondo y fino, con el que iremos cuidadosamente rellenando las manchas aplicadas con el Amarillo camuflaje, siempre dejando en uno de los extremos una porción de dicho color. Es decir, si tenemos un cuadrado con cuatro lados, solo dejaríamos uno de los lados con el color claro, el resto quedarían cubiertos del color marrón-negro. La fracción de color claro siempre será la que esté más alejada de la arista, en el que caso de que ésta sea la ubicación del desconchón. En el resto de casos, como arañazos o desconchones en el medio de una superficie, la porción de color claro estará donde más nos convenga. Una recomendación a la hora de aplicar este tono oscuro es hacerlo en forma de puntadas (con la mano temblando), no en trazos lisos, para darle un aspecto irregular y “aleatorio” a las manchas.
Finalmente, para darle un toque más realista aplicaremos unos chorretones de óxido cayendo del metal que ha dejado al descubierto la pintura descascarilladla. Para ello, usaremos Marrón mate muy diluido (1:5 al menos) y con un pincel fino aplicaremos los chorretones de forma vertical, empezando la pincelada por el extremo y terminándola en la base coincidiendo con la mancha, usando el pincel tal y como se ve en la fotografía. Esta dinámica a la hora de aplicar la pincela tiene sentido, ya que a medida que vamos desplazando el pincel sobre una superficie vamos arrastrando la pintura, y en el sitio donde separamos el pincel, queda mayor cantidad. De ahí que un chorretón será más intenso al contacto con el desconchón, y se va diluyendo a medida que desciende. Como es una tinta tan diluida, podemos aplicar sucesivas capas para ganar intensidad, según nos interese.
Como hacer peanas II
Hace poco han llegado a mis manos unos cuantos productos de Vallejo, entre ellos, una pasta sintética para recrear de forma realista un suelo. La referencia que he usado en este tutorial es la 219, Brown Earth, para recrear una tierra neutra. No obstante, en su catalogo podemos encontrar un buen surtido de colores. Esta pasta está compuesta por resina acrílica, pigmento y lo que ellos llaman “microesferas”, dando como resultado en una sola pincelada una textura de aspecto granulado y ya coloreada, que nos ahorrará muchísimo trabajo (en mi caso primero aplicaba arena de modelismo y después la pintaba, lo cual lleva un buen rato). La miniatura que ilustra el tutorial es una Light Spider de la gama de Secrets of the Third Reich de Westwind.
Sin necesidad de tener que agitar el bote, lo abrimos y con ayuda de un pincel o una espátula empezamos a aplicar la pasta. A pesar de tener un aspecto semisólido es bastante fácil de aplicar con pincel. No obstante, el pincel que usemos es más que probable que no podamos volver a usarlo en otras tareas cotidianas, ya que se acaba abriendo (yo use un pincel redondo y otro plano, pero solo se vio afectado el redondo). Como veis en la foto, la pasta se puede aplicar perfectamente sin haber pintado nada de fondo (en mi caso, el gris de la imprimación). Una vez hemos acabado de usar la pasta, los pinceles se pueden lavar perfectamente con agua. Es recomendable aprovechar el agua a presión que sale del grifo para eliminar las esferas que se hayan quedado entre las cerdas. Según he leído en una web se puede mezclar con pinturas acrílicas para cambiar el tono, pero no lo he probado.
Tras esperar una hora a que seque, empezaremos a pintar los detalles con pinturas acrílicas. Primeramente, para resaltar la arena aplicaremos un pincel seco con Arena iraquí (819, Vallejo) con ayuda de un pincel plano y ancho. No hay que preocuparse de aplicarlo con extrema delicadeza, ya que las esferas quedan peregrinamente fijadas. En el caso de los ladrillos, he partido inicialmente de Marrón mate (984, Vallejo) con el que he pintado los lienzos en su totalidad. Para resaltar y ganar contraste he ido pintando de forma individual algunos ladrillos en marrón chocolate (872, Vallejo) y Carne marrón (066, Vallejo Game Color). La idea, como comenté en la entrada de Como pintar edificios, es usar al menos tres tonos: neutro, claro y oscuro, cuyo objetivo es ensalzar el contraste y ganar riqueza cromática. Por último, la madera de las cajas y del listón fueron pintadas con Marrón chocolate y Verde amarillo (881, Vallejo) mezclado a partes iguales. Es muy importante tener en cuenta que cualquier color que usemos previamente a un lavado o filtro diferirá bastante del tono final. En mi caso, lavados y filtros suelen estar siempre orientados hacia tonos oscuros, luego me interesa partir de colores muy claros, para que al final aún mantengan un tono correcto.
A continuación guardaremos las pinturas acrílicas para sacar los óleos. Inicialmente he aplicado un lavado con Dark Wash de MIG productions para sacar sombras al conjunto y de paso acomodar las superficies a la aplicación de óleos (normalmente, cuando se usan óleos previamente se suele aplicar una capita de disolvente). Una vez seco, tarda un buen rato, depositaremos un poco de oleo rojo, amarillo, azul, verde, negro y blanco sobre nuestra paleta de colores (es recomendable forrarla con papel de aluminio, fácil de recoger). De forma semejante a la ya descrita en el artículo de los edificios vamos aplicando pequeñas pinceladas de cada color por toda la superficie en cuestión. A continuación, con un pincel plano humedecido en disolvente vamos arrastrando todas las manchas, homogeneizando el conjunto y ganando una importante variedad cromática.
Finalmente solo nos queda aplicar los pigmentos. En mi caso la peana representa una casa derruida, por lo que voy a tratar de recrear una tierra manchada por el polvo rojizo de los ladrillos rotos. De esta manera, he seleccionado tres pigmentos: Vietnam Earth (P031, MIG), Europe Dust (P026, MIG) y Marrón oxido de hierro (108, Vallejo). Los dos primeros servirán como base, y el último es el que dará el toque rojizo. Así, con un pincel redondo y grueso cogemos un poco de cada pigmento y lo depositamos en una superficie donde se puedan coger y mezclar con facilidad (en mi caso, el centro de la peana, la cual solo sirve de sostén para el spider mech). En mi caso partí del pigmento rojizo directamente, aplicando un poco de forma aleatoria por algunas partes de la superficie (mi idea era representar zonas con mayor cantidad de ladrillo roto). A continuación, con Vietnam Earth fui dispersándolo y homogeneizando la superficie. Finalmente, con Europe Dust aclaré algunas zonas que estaban demasiado rojizas o demasiado anaranjadas. Básicamente la idea es aplicar manchas de cada pigmento y después fusionarlas con ayuda del pincel. Independientemente del orden de aplicación, podemos retocar cuanto queramos, aunque es recomendable que en los últimos retoques reduzcamos la cantidad de pigmento que apliquemos, no sea que nos pasemos. En el caso de los ladrillos he seguido la misma técnica comentada en el articulo de Como pintar edificios.
Como pintar casas del Lejano Oeste
Aprovechando un nuevo proyecto temático en el que estoy trabajando, voy a intentar explicar cómo pintar cómodamente los paneles superiores de las míticas casas de madera del Lejano Oeste americano. Como detalle histórico, me gustaría mencionar que los españoles estuvimos viviendo ese Old West tres siglos antes que los americanos, a pesar de tanto producto Hollywoodiense y su mítica “conquista del oeste”. Echar un ojo, por ejemplo, a los Dragones de cuera.
Las casas que uso para ilustrar este tutorial las compré por ebay, son de madera y los detalles y cortes están hechos con laser, con lo que la calidad es de suponer. Al estar hechas de madera se hace innecesaria la pintura, a excepción de la parte superior, que solían estar pintadas y rotuladas. En este punto es donde entra el tutorial.
Para empezar, como nos interesa conservar el color inicial no vamos a pintar nada a excepción de la parte superior. Para no estropear el resto de la pieza vamos a enmascararla. Para ello, yo uso cinta de carrocero, típica de los pintores, que se puede encontrar en cualquier tienda de chinos. No obstante, algunas marcas comerciales, como Tamiya, nos venden una específica de modelismo, pero obviamente bastante más cara. Con esto, cortamos varias tiras de la cinta de carrocero y vamos cubriendo toda la pieza, a excepción de la zona de interés. En este caso, la parte que quiero pintar está rodeada por un recuadro o marco, lo que me obliga a cubrir con la cinta los flancos del marco, ya que SOLO quiero que quede pintado el fondo.
Una vez esté todo el conjunto correctamente enmascarado procederemos con la pintura con ayuda de un aerógrafo y pinturas apropiadas, que en mi caso todas son de Model Air, Vallejo. Aunque este tutorial solo ilustra dos colores, el blanco y el verde, la idea a seguir sería la misma para todos los casos, independientemente del color: oscurecer los flancos, dejando la parte central más iluminada o del color original, ganando así profundidad y realismo (al darle un toque de envejecimiento o efecto de polvo). Siguiendo estas pautas, en el caso del blanco he seguido este protocolo: capa inicial con una mezcla de Blanco (001) y Amarillo arena (034) a partes iguales, tras lo cual con Blanco puro se rocía exclusivamente la parte interna, respetando los lados. A continuación, para agudizar el degradado en los extremos se aplica una primera capa con Amarillo arena puro, seguida de una de Tierra oscura (029), esta vez, limitada exclusivamente a los bordes. En el caso del verde, la capa inicial será con Verde oliva (007), seguida de una subida añadiendo Amarillo (002) en una proporción 1:2, aplicando esta iluminación en la parte central. De manera análoga, para remarcar los extremos se aplica una primera rociada con Tierra oscura y una segunda con Negro mate (057).
Una vez hemos terminado, podemos despegar con sumo cuidado la cinta de carrocero. Personalmente, esta parte me encanta
. Si cuando retiramos la cinta observamos que ha quedado un cerco o marca sin pintar, no hay problema, ya que con un pincel y con la pintura adecuada lo cubrimos sin complicaciones, sin comprometer el degradado conseguido con el aerógrafo. Una de las grandes ventajas que tienen los modelos que ilustran el tutorial es que no es necesario remarcar las sombras de los tablones, ya que el detalle es lo suficientemente profundo como para que la pintura aplicada no lo cubra, ahorrándonos un trabajo tedioso.
Tras esto, viene la parte complicada: los rótulos. En mi caso, a pesar de tener la línea de los tablones como guía, he cedido enmascarar y dejar el recuadro central donde se situará el rotulo, facilitándome así la perspectiva a la hora de rellenarlo (hacer las letras con el tamaño y la distancia intermedia adecuada es bastante complejo, de hecho, a mi me ha salido un poco rana). Una vez enmascarado, empezaremos a pintar los rótulos con la pintura bastante diluida. En mi caso, he usado pinturas de Model air directamente sin diluir, ya que la textura es más que adecuada. Así, partiremos creando el esqueleto o esbozo de cada letra, y finalmente, del rotulo entero. Esto nos permite tener una vista general de cómo quedará, aparte de poder jugar a posteriori con los grosores para conseguir las distancias óptimas. Si por el contrario, fuésemos haciendo poco a poco cada letra, posiblemente al llegar a las últimas nos encontremos con falta de espacio y el resultado sería bastante mediocre.
Una vez completado dicho esbozo, empezaremos a darle grosor a cada letra. En mi caso, para tener una referencia he abierto un Word y escrito los rótulos que pensaba poner (Bank y Sheriff) en fuente Algerian y lo he imprimido para tenerlo de referencia. Si por un casual una recta nos sale ondulada, o nos pasamos en algún punto, podemos repasarlo tranquilamente. Eso sí, esta vez la pintura tendrá que estar menos diluida para que cubra correctamente. Finalmente, cuando terminemos los rótulos quitamos cuidadosamente la cinta.
En mi caso, no he hecho nada más, aunque había pensado aplicar un par de capas de filtros con oleos para homogeneizar toda la pancarta. No obstante, finalmente lo descarte por miedo a estropear el degradado conseguido con el aerógrafo.























